Estás a punto de entregar un artículo, un paper, el TFG, la propuesta de participación en un congreso, una solicitud de beca… y te das cuenta de que nadie te ha corregido el texto. No pierdas más tiempo y revisa por ti mismo el texto. Estas son las cosas en las que debes fijarte:

¿Has terminado de escribir y tu texto está listo para ser corregido?

Si aún te queda alguna parte por finalizar, concéntrate en acabar antes de comenzar con la revisión.
Ten presente que siempre es más sencillo y más eficiente que alguien con los conocimientos suficientes, pero ajeno a la creación del texto, lo lea para corregirlo con desde una “mirada fresca”. Además de detectar errores te dará su parecer en otros términos: si resulta interesante, si es confuso respecto a la información que ofrece, qué impresión general causa…

  • Hazlo bien a la primera.Puede sonar obvio, pero plantearse escribir bien desde el principio evita muchos quebraderos de cabeza y la ingente labor que supone reescribir un texto.

  • Elige el momento.Revisar un texto exige estar fresco, si no, además de tardar más tiempo se te pasarán por alto mucho más errores. Lo ideal es dejar pasar al menos 1 día en blanco antes de ponerse manos a la obra con la revisión. Si el texto es muy largo necesitarás al menos una semana.

  • Sé sistemático. Pauta la tarea de revisión, corrección y última lectura en fases separadas y bien definidas. Lo ideal, sobre todo en textos largos, es centrarse primero en detectar errores, luego en corregirlos y por último en hacer un último repaso.

  • No hagas relecturas. Cuantas más veces leas el texto, más te familiarizarás con él y con sus posibles errores. Divide el trabajo en partes, concéntrate antes de abordar cada una de ellas y no pares hasta terminarla.

  • Ten claro qué estás buscando. Antes de empezar, haz una lista para identificar los errores por tipos y ser consciente de cuáles son nuestros fallos más frecuentes. Déjala cerca para recordarlos siempre que lo necesites.

Encontrar inspiración

Entre los servicios más útiles para los estudiantes que tienen que enfrentarse a un trabajo que nunca antes ha realizado, están los ejemplos.

¿Qué te parecería poder contar con ejemplos de TFG, TFM y Tesis doctorales recientes y que han conseguido buena nota? Además del clásico Teseo, puedes descargarte los mejores trabajos finales de Grado y Máster completos, incluidos en repositorios universitarios digitales como los de:

Planificar una autocorrección implica dedicarle tiempo, pero a la larga hará que tu trabajo de revisión sea mucho más efectivo y rápido. Si lo que vas a corregir es un texto corto (menos de 20 páginas) nuestro consejo es que unifiques las tareas de detección y corrección en el mismo momento.
Imprimir el texto para primero encontrar los errores y luego proceder a editarlo en una segunda vuelta puede resultar muy tedioso. Trabajar así te hará sentir que no avanzas tan rápido como desearías, pero te permitirá sistematizar la detección de errores frecuentes y agudizar la vista para dar con otros inesperados.

Crear un calendario con las tareas de corrección que llevarás a cabo cada día te ayudará en los momentos de flaqueza. Revisar un texto es muy duro, porque es un trabajo ingrato y además suele llegar cuando más cansados estamos, justo después del gran esfuerzo de escribir.

Cómo corregir tus propias erratas

Cómo corregir tus propias erratas

Quizá la escena que te proponemos a continuación te resulte un poco radical pero, confía en nosotros, dará sus frutos:

  • Imprime el texto a corregir. Te sorprenderá como automáticamente aparecen errores que no habías visto en la pantalla.

  • Cierra la puerta, deja la habitación en silencio y descarta cualquier fuente de distracción.

  • Lee en alto y con entonación el texto que estás corrigiendo. Así es como te das cuenta de si realmente se entiende lo que quieres expresar.

  • Utiliza un folio en blanco para concentrar tu atención en la parte del texto que estas corrigiendo, tapando el resto.

Además de modismos y errores de estilo, los errores de estilo personales suelen centrarse en fallos en la coherencia verbal, por lo que deberás prestar atención tanto a la persona como al tiempo verbal que utilizas. Sobre todo cuando pasas de un párrafo a otro.

  • Elimina muletillas y expresiones coloquiales o dejes que te sean característicos.

  • Busca la claridad. Frases cortas y que respeten la estructura sujeto-verbo-predicado son las más eficaces en este sentido.

  • Simplifica. Rígete por la máxima de una idea, una vez. Borra todo lo que se repite o redunda dando vueltas sobre lo mismo.

Cómo corregirse a uno mismo los errores gramaticales

Cómo corregirse a uno mismo los errores gramaticales

Corregir los propios errores de ortografía y gramática es fácil si sabes cómo hacerlo. Lo primero que debes hacer es pasar el corrector de Word, seleccionando bien el idioma. Si el texto está en español, te recomendamos seleccionar la zona, el país concreto o, si lo que quieres es un texto neutro, la opción “alfabetización internacional”.
Estos son tres libros imprescindibles para detectar tus propios errores gramaticales y ortográficos en español, sin depender de un corrector:

  1. Diccionario Panhispánico de dudas (disponible online aquí)
  2. Nueva gramática básica de la lengua española, de la Real Academia Española (Espasa). También existe una edición extendida en dos tomos.
  3. Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica, de la Real Academia Española (Espasa)

Cómo autocorregir errores de puntuación

Encontrarás una guía práctica con ejemplos para corregir los errores de puntuación de tus propios textos en la página 236 y siguientes del Libro de estilo que mencionamos más arriba. Aquí te explican cómo usar los signos de puntuación incluyendo ejemplos de errores frecuentes.
La mejor manera de colocar los signos de puntuación de acuerdo con el significado que queremos darle al texto, es leerlo en voz alta, dándole una entonación. De acuerdo con el resultado, colocaremos:

  • Punto, para pausas largas
  • Punto y coma, para pausas intermedias
  • Coma, para pausas muy cortas
  • Dos puntos, cuando por ejemplo hacemos una pausa corta antes de comenzar a enumerar
  • Paréntesis, para pausas breves que contienen una aclaración o dato adicional

Cómo corregir errores de significado.

¿Cómo saber si tu texto se entiende? Ya hemos mencionado que para corregir realmente un texto y comprobar que otro lector podrá comprenderlo, es necesario leer entonando mientras corregimos. Esto te ayudará también a organizar tus ideas y formarte una imagen realista de cómo se perciben.
Te sugerimos que realices un marcaje de las ideas principales y secundarias de tu propio texto, exactamente igual que lo harías si tuvieras que estudiártelo como parte de un temario. Así podrás estructurar los párrafos de forma coherente, guardar el equilibrio entre ellos y aportar claridad al lector.

  1. Marca las ideas principales en un color.
  2. Marca las ideas secundarias correspondientes a cada una de ellas con otro color.
  3. Evalúa la distancia a la que se encuentran unas de otras.
  4. Equilibra la cantidad de texto que les dedicas, según su importancia.

¿Y qué pasa con los contenidos, cómo sé que eso que menciono de pasada es correcto? Nuestro consejo es claro: no menciones NADA que no conozcas. Podrías incurrir en errores de bulto graves, solo por citar un movimiento artístico o una función matemática. No aportarán nada al contenido de tu trabajo pero echarán por tierra la credibilidad de tu investigación.

Herramientas útiles para la autocorrección de textos.

  • Revisión de Word y herramienta de búsqueda por palabras. Con ella puedes localizar y corregir de una sola vez todos los errores que sean iguales y también variar nexos, muletillas o expresiones que tiendas a repetir.

  • Grammarly es uno de los servicios útiles para los estudiantes de cualquier materia que necesiten corregir un texto antes de entregarlo.

  • Diccionarios terminológicos específicos.
  • Un ojo inocente y sincero que lea tu texto y te diga qué le parece.

Tras corregir los propios errores de tu trabajo de investigación, ahora es el momento de solicitar ayuda: no dudes en pedirle a tu tutor de TFG, TFM o Tesis doctoral que revisen el texto. También puedes contratar un servicio profesional de corrección de textos. Ahora contarás con la perspectiva necesaria para aceptar (o rechazar) sus cambios y podrás estar seguro de entregar un texto impecable.

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